Francisco Coll García, lleva su genialidad con una naturalidad que impresiona. Es muy joven, solo 33 años, aunque con las dosis de sabiduría suficiente como para aceptar con humildad los clamorosos éxitos que le proporciona su talento creativo, los reconocimientos en forma de encargos de sus obras de importantes orquestas del mundo, de estrenos de las mismas dirigidas e interpretadas por grandes de la música, de que se haya creado para él la figura de Compositor Residente en el Palau de la Música de Valencia, de ganar como compositor el premio mundial  ICMA, o de ser elegido, solicitado, como alumno único, por el gran compositor Thomas Àdes, algo insólito.

Nos explica como aúna la  pintura y la composición, sus dos pasiones: “Cuando compongo, la pieza me aparece en modo de colores, de formas, de texturas, y  son esos colores los que, de algún modo, me excitan la mente y me dan la suficiente energía para traducirlo a sonidos”; cuenta el encuentro casi mágico con la violinista  Patricia Kopatchinskaja  y, más tarde, con la chelista Sol Gabetta. Juntos, dirigiendo Coll, estrenarán el próximo mes de junio el  Doble Concerto, encargo de la Camerata Bern como parte de su residencia como compositor.

Javier Clemente Domingo

Javier Clemente Domingo

Alberto Soler Montagud

Alberto Soler Montagud

María Vicenta, Alberto Soler Montagut y Javier Clemente, escuchan con emoción las palabras de Francisco.  No sobra ninguna, no hay palabras vacias. Le fascinan las ruinas (a nosotros nos fascina él) y dice de ellas que “no lo veo como el final de algo sino como el principio estético de algo nuevo”. En lo que dice, en cómo lo dice, transmite honestidad, amor a la filosofía, la sociología, el conocimiento, a los retos que llevan a explorar lo diferente, lo que ayuda a cuestionar y cuestionarse… Sabiduría.

¡Han quedado tantas preguntas por hacerle! Queremos que vuelva. Ha prometido hacerlo. Te esperamos, Francisco.

Maria Vicenta Porcar

Maria Vicenta Porcar

 

 

 

 

María Vicenta Porcar Pedro