Por: María Vicenta Porcar Pedro

Es especial, diferente, clara, directa. Su honestidad ante la vida provoca grandes amores u odios exacerbados. Su voz grave y su decir rotundo camuflan, solo en parte, a un ser humano entrañable, sensible y generoso. Eso lo sabe muy bien su gata Candela, a la que rescató de una vida dura y triste. También todos aquellos que tenemos el privilegio de contar con su leal amistad.

La nuestra empezó en Madrid, en la presentación de la novela Las guerras de Elena, de Marta Querol, otra excelente mujer y gran amiga. De inmediato supimos que nuestra relación iba a ser duradera. Así fue, así es. La invité a Pegando la Hebra, viajó a Valencia y, en la playa de la Malvarrosa, ante una rica paella y un buen vino, sellamos una amistad que se ha convertido, los hechos lo demuestran, en inquebrantable. Mercedes está ahí, colaborando y apoyando, generosa, nuestro programa. Todos los que hacemos Pegando la Hebra la adoramos.

No es casual que sea como es. Tener un padre periodista, poeta, bohemio, hombre de radio y gran lector, en especial de novela policíaca, tiene mucho que ver en que, desde muy niña, fuera una voraz lectora y que en ella creciera su deseo de ser escritora de ese género que apasionaba a su progenitor, acaso con la esperanza de que este leyera sus novelas: «deseaba crear mis propias historias pensando en ofrecer a los demás las mismas horas de placer que a mí me proporcionaban los libros que leía. Todavía llena mi biblioteca parte de la suya, esos volúmenes sobados y entrañables de Editorial Molino o la colección Círculo del Crimen».

La vocación investigadora que la habita marca elecciones muy importantes en su vida: estudia Psicología, a cuya práctica se dedica un tiempo; su trabajo como funcionaria en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), que deja temporalmente para incorporarse al Grupo Especial Femenino de la Policía Nacional, creado en 1975 por el Ministerio del Interior, y en el que solo permaneció un tiempo por no compartir los métodos policiales de la época. En su vuelta al CSIC hasta su prejubilación se encarga de la fotografía y el vídeo, de diseño de carteles, de exposiciones, como la que, en 2004, conmemora el cincuentenario del descubrimiento del ADN, congresos y eventos realizados para difundir la investigación científica, y la maquetación de libros y boletines. Un trabajo apasionante, pero para ella, nada comparado con escribir.

A partir de su prejubilación empieza su fecunda carrera de escritora: la saga de Candela Luque cuenta por el momento con cuatro títulos: Operación maletín, Matar al mensajero, La trampa y Nada será igual, ambientadas en la Transición Española y en la experiencia piloto del grupo de mujeres policía en Barcelona. La quinta, en la que está trabajando, seguramente verá la luz el próximo año. El asesino del ajedrez, protagonizada por la inspectora Ramona Cano, se traslada al año 2003 y a otro momento clave de la historia de las fuerzas de seguridad en Cataluña, la trasferencia de las competencias de la Policía Nacional a los Mossos d’Esquadra. Pero no solo le interesan las tramas detectivescas: Su última novela publicada, Mauri, trata el maltrato familiar desde un punto de vista psicológico.

Obras publicadas

Actualmente, como a ella le gusta mezclar, está escribiendo dos novelas, una histórico- social, que dará mucho que hablar y la nueva entrega de la saga de Candela Luque.

Con su insaciable curiosidad, su experiencia editora en el CSIC, su amor a la literatura como escritora y lectora, su deseo de ayudar a aquellos autores que no tienen un espacio para mostrar su obra y su vehemencia, ha creado, junto a un grupo de entusiastas de la palabra escrita, la revista Pasar Página con este deseo: «Ser feliz también es una decisión y el día que me vine a vivir a Madrid, la tomé. Hay situaciones inevitables que causan dolor, pero la fuerza para superarlas está en nosotros, porque el apoyo de los demás solo sirve si decides pasar página y empezar de nuevo las veces que sea necesario».

La vida nos regala la amistad de personas excelentes, creativas, inteligentes, generosas, leales, que se cuestionan y nos cuestionan ayudándonos a evolucionar, a crecer como seres humanos. También pone en nuestro camino personas que son todo lo contario, que nos ayudan a valorar la verdadera amistad, como la de ella. No se pierdan sus libros ni su revista, hablan con claridad de su código ético, de su calidad humana, de lo buena escritora que es y, además, son muy entretenidas.

Mercedes, gracias por todo, te queremos.

Por: María Vicenta Porcar Pedro