INVESTIR Y EMBESTIR

Hoy quiero  hablar de dos palabras casi homófonas, es decir, que suenan muy parecidas, casi iguales, y que, por eso, a veces se confunden. Son dos verbos: investir y embestir.

Hace muchos años se publicó un artículo que ya comentamos en un programa hace tiempo, en el que la Corona Británica embestía al actor Roger Moore con el título de caballero. La noticia y su errata dieron para un artículo bastante jocoso y para un programa bastante divertido en el que imaginábamos a su graciosa majestad, Isabel II, enaguas al viento cual fan irredenta embistiendo al maduro galán, siete veces 007, que a su ínclita edad ya no estaría para muchos trotes. Bueno, en realidad ninguno de ambos.

Lo que ya no me resultó tan jocoso ni divertido es que un periódico de la tirada y la importancia de La Vanguardia, en una noticia tan luctuosa como era, confundiera de nuevo estas dos palabras y dijera en sus titulares que un hombre había muerto investido por una vaca.

Quizá el periodista estaba demasiado pendiente de las noticias políticas y la posible investidura o no de Pedro Sánchez, pero no le salió muy bien el artículo.

Desde aquí nuestro pésame a la familia del fallecido y nada más lejos de nuestro ánimo el minimizar una tragedia como esa. Solo quiero llamar la atención por un error que se está haciendo muy común en la prensa. Cada vez se tiene menos vocabulario, se conocen menos palabras y las que no se conocen bien se confunden.

Los periodistas, como los escritores, los traductores, los correctores, los filólogos, somos profesionales del lenguaje, y no deberíamos permitirnos el lujo de tener esos lapsus en el lenguaje escrito. En el oral nos puede pasar de todo, a mí la primera, pero en el escrito no es de recibo.

Y sí, son dos palabras muy diferentes, aunque suenen de forma similar.

Según el DRAE sus significados son:

Embestir: Venir con ímpetu sobre una persona o cosa. Acometer a uno pidiéndole limosna o prestado. Venir un barco contra otro. Atacar una plaza, una posición. Arremeter, arrojar con presteza. Acometer, atacar. Su etimología proviene del verbo latín enpetre, que significa acometer. De ahí viene también el verbo empotrar, sí, que es lo que pensábamos que había hecho la soberana inglesa con tan apuesto, en su día, actor.

Investir: Conferir una dignidad o cargo importante. Conceder un puesto o un escalafón especial. Procede del latín investīre: se forma con el prefijo «in» en, dentro o sobre y «vestīre» que significa vestir. Es decir, que se le pone encima, se le viste con una dignidad o cargo.

Ángeles Pavía Mañes