Recibir en Pegando la Hebra a una artista como Isabel Villanueva es un privilegio y un placer. Es sorprendente que, con una extraordinaria juventud y una apariencia física frágil, casi etérea, habite en ella una artista de  tanto talento, una  persona tan fuerte, sabia y sensible. Le gustan los retos, ir más allá, arriesgar, aprender, conocerse, construirse, para poder expresar mejor su discurso interior, a través de la voz que pone en a su viola, una Enrico Catenar de 1670, con la que Isabel ha tejido una hermosa historia de amor musical que la ha llevado a vivir grandes experiencias: actuar de solista en los mejores auditorios, orquestas o ensambles del mundo; que, a los 18 años,  interpretara con la Orquesta Sinfónica de RTVE el difícil «Concierto para viola y orquesta» de Bela Bartok; que haya sido la primera violista en tocar en el Roudaki Hall de Teherán; que Jordi Cervelló adaptara para ella su obra «Tre pensieri»; que fuera elegida embajadora mundial del talento español por Clear Channel;  que tenga las críticas más elogiosas: «Isabel es la reencarnación de la viola»… «La viola canta y llora en sus manos»… «la sedosidad y la precisión de su sonido”… «sabe sumergirse en lo más profundo de la música». «Todo un puro ejemplo de virtuosismo, precisión y sensibilidad en un registro realizado con mucho mimo», etc,; que sea la primera violista en obtener los premios  de «El Ojo Crítico» de Música Clásica de RNE 2015, el  Premio MIN de la Música Independiente 2018, al Mejor Álbum de Música Clásica del Año, por «Bohemes», o el  Premio Cultura de la Comunidad de Madrid de Música Clásica 2019; que, en San Petesburgo, pasara una noche increíble conversando con Sofía Guibalduina después del concierto del ochenta aniversario de la compositora, en el que Isabel interpretó su «Concierto para dos viola»s; que el público libanés haya vibrado con su música en conciertos que ella no olvidará nunca; que haya publicado el CD «Bohemes», en cuya grabación colaboró nuestro querido Javier Clemente, que de nuevo nos ha acompañado en la entrevista y al que ha felicitado por la perfecta afinación del piano de la grabación;  y un segundo disco: José Zárate «The Future Heritage». De ambos ha recibido excelentes críticas.

Isabel, que lleva una camiseta cuyo texto dice «Viola power», nos ha enamorado con sus palabras plenas de sentido y profundidad, dichas en un tono suave, casi susurrante, con sencillez y proximidad.  Con ellas nos lleva al Londres de sus 19 años donde descubrió que estaba sola, con todo por hacer y que era ella quien tenía que hacerlo. Y  lo hizo:  «entonces empecé a construirme a mi misma, a descubrir quien era yo…para poder expresar con la viola».  De Londres con L. Powell, pasó a Ginebra donde Nobuko Imai la eligió como alumna de viola e Isabel la aceptó también como maestra de vida.

Habíamos anunciado que Isabel Villanueva actuaría en directo esta tarde en Pegando la Hebra, sin embargo,  un pequeño imprevisto  ha impedido esto fuera posible. Isabel nos ha asegurado que volverá para hacerlo y sabemos que vendrá. Con todo, escuchar fragmentos de su música, intercalada con sus palabras, con sus anécdotas, algunas tocadas por una especie de magia, ha hecho que la tarde de hoy sea memorable. Para todos nosotros.

 

 

 

 

 

Gracias, Isabel por tu arte, por desear ampliar los límites de la expresión de la viola y del ser humano.

María Vicenta Porcar Pedro