La voz poética de Lorca, musicada por Leonard Cohen (Pequeño vals vienés), cantada por Silvia Pérez Cruz, llena nuestro estudio de emoción. Luego es Elena Escribano, con apasionadas palabras, quien habla de la obra del poeta, de la extraordinaria riqueza del legado inmortal de este genio admirable y nos sumerge en ella de modo hipnótico cuando recita, «enlorquecida», su poema La casada infiel. Elena es catedrática de Lengua y Literatura, y su amor por la lengua castellana y su afán por transmitir a los demás «tanta belleza y emoción como hay en la gran literatura de todos los tiempos» la han llevado a ser poeta (Premio Gerardo Diego de Poesía 2006), a crear y dirigir el Taller de Poesía Polimnia 222 (en el que ha sido maestra de poetas), a escribir libros de texto de Bachillerato, primero en la editorial Ecir y posteriormente en Vicens Vives. Es en esta editorial donde publicará próximamente un texto dirigido a los estudiantes de la PAU, en el que se hace cargo de la parte dedicada al gran poeta Federico García Lorca. En el mismo libro participa Pilar Verdú, poeta y actual responsable de Polimnia 222, que se encarga del análisis de Historia de una escalera, de Buero Vallejo, y Félix Esteso, que hace lo propio con Carmen Martín Gaite y su obra Entre visillos. Vicens Vives ha sabido elegir a los mejores para este libro de texto dedicado a los estudiantes de la Prueba de Acceso a la Universidad, pero que es de gran interés para cualquier tipo de lector que ame la literatura.

Escuchar hablar a los tres con ese amor a la poesía, a la literatura, al arte de enseñar, de emocionar a los alumnos para que se enamoren de la lectura es un privilegio y un canto a la esperanza. Elena Escribano dice: «Ningún libro está completo sin el amor del profesor por lo que enseña. Cuando él lee un texto emocionante, los alumnos se enganchan a la emoción de ese texto y a la que transmite el profesor. Él es la base de todo el proceso».

Nuestro agradecimiento a Elena, Pilar, Félix, Vicens Vives y a Buero, Marín Gaite y, especialmente, al gran Lorca. Os seguiremos «por el aire, como una brizna de yerba».