Pegando la Hebra ha asistido a la entrega de los premios de CLAVE en su XXXVIII edición. En una mañana luminosa y agradable, ante la Casa de la Cultura de Rocafort se arremolinaban familiares y amigos de los galardonados. Son unos premios donde la emoción del factor sorpresa es sustituido por la tranquilidad y el orgullo compartido por el reconocimiento merecido, ya que desde hace meses sabemos quiénes son los afortunados. Ha sido un día para celebrar el buen estado de la cultura en la Comunidad Valenciana, para conocer la obra de los galardonados y para recordar a quienes nos han dejado recientemente.

Abrió el acto el presidente de los premios de la Crítica y vicepresidente de CLAVE don José Vicente Peiró, con un recuerdo cariñoso a Paca Aguirre, galardonada en diversas ocasiones por esta asociación. Lo mismo que otros de los recordados, como Marina Izquierdo o Manuel Catalán, que este año presidía el jurado de ensayo, como ha destacado José V. Peiró. Curiosamente, siendo ensayo su especialidad, Catalán ganó varios premios en narrativa.

Ricardo Bellveser, presidente honorífico, valoró la trayectoria de estos premios que se han ganado el prestigio con rigor y seriedad. Cuando se crearon, la sensación era que, como la mayoría de los premios, no duraría demasiado. Sin embargo no ha sido así. Treinta y ocho años después gozan de una salud estupenda.

El primer premio entregado ha sido el de Narrativa, otorgado a María Bastarós, por Historia de España contada a las niñas (Fulgencio Pimentel). El jurado ha destacado que se trata de una novela arriesgada que dinamita las fronteras entre géneros literarios. Obra desgarradora y tierna, ha sorprendido al jurado la solvencia literaria tratándose de una autora tan joven, el planteamiento y la actualidad del tema; la construcción desde la destrucción. Unos personajes de ficción conectados con la realidad. Cercano, actual, cargado de ironía. Una historia de violencia en la que hay que dejarse sorprender, que te pilla con el pie cambiado. Un thriller inquietante que mezcla soltura, descaro, y un vigor impropio de su poca experiencia. Una obra dura, amarga y deliciosa.

La autora ha agradecido el premio y ha destacado que con él se siente a la vez más de aquí, y más escritora.

El premio de literatura dramática ha sido ex aequo, a las obras de Sònia Alejo, La vida inventada de Godofredo Villa (Alupa) y de Begoña Tena, Tórtola (Institut Valencià de Cultura). Una editorial privada y otra pública. Siete jurados y un empate. Fue difícil decidir, había muchas obras de calidad. Ambas obras parten de personajes reales y de un cuidado proceso de investigación. Como han comentado, se publica muy poco teatro, todavía llega menos a las tablas y cuando lo hace tiene una vida muy corta. El reconocimiento y la visibilidad de obras de calidad puede ayudar a paliarlo.

El jurado ha destacado de La vida inventada de Godofredo Villa su forma de construir una parte de nuestra historia a partir de uno de esos héroes anónimos, de una persona corriente con una vida nada corriente. Han destacado la forma de construir el personaje. La autora, emocionada, ha recordado después, al recoger el galardón, cómo se sentó a conversar con él por primera vez, cuando el idioma español, sepultado bajo el francés desde los once años, todavía le costaba hilvanarlo. La obra representa su vida desde el nacimiento en Baracaldo hasta su salida hacia Francia, un transterramiento forzoso por la guerra contado con poesía.

De Tórtola, de Begoña Tena, ha destacado la construcción de un biodrama a partir de un personaje histórico, donde la autora ha seleccionado los momentos más importantes, más poéticos, de la vida de Tórtola Valencia, . Además, traslada a la escritura dramática el arte de una artista que se expresa en otro lenguaje, la danza.

Begoña Tena hace un trabajo de investigación sobre la bailarina Tórtola Valencia, una mujer independiente y libre a quien se vio como una amenaza a la tradición. Tuvo muchos amantes, pero vivió toda su vida con su amiga, que hizo pasar por familia para mantener su intimidad. Todo esto se trasluce en la obra, surgida en un taller que la obligó a mejorar constantemente el texto, fascinada por este personaje poliédrico.

Sonia Alejo ha agradecido que la editorial hiciera el esfuerzo de publicarla en sus últimos días. Ha agradecido a Godofredo la gran cantidad de material que le dio. Un héroe en segunda fila al que conoció en 2013 y le abrió su corazón. También a las muchas miradas que contribuyeron a perfeccionar el texto que nació en una residencia de escritura.

Ambas autoras han destacado y agradecido su vínculo con Paco Zarzoso.

Dos creadoras de textos, actrices y maestras a las que, en palabras del jurado, si el centralismo de este país abriera los ojos y mirara hacia aquí, les dedicaría sus páginas.

El premio de poesía ha recaído por mayoría, entre obras de grandísima calidad, Galería de rara antigüedad (Visor), de Jaime Siles.

  1. Bellveser ha destacado como el autor poetiza lo que tiene de inmutable la antigüedad clásica, lo que de eterno hay en el hombre, en el arte. Un libro sobre la muerte, los días están contados, donde se manifiesta el límite entre lo viejo y lo antiguo. Hasta la eternidad envejece. En sus versos destacan personajes de la antigüedad en un elogio de la Iliada. Siles está asociado al mundo clásico, nos lo debía. Catedrático de la materia, no ha hecho un libro de erudición, ha tomado la senda de la emoción, fidelidad y amor a la filología clásica.

Como Siles ha reconocido, un libro raro incluso para él, un homenaje en verso a los clásicos griegos y latinos.

El último premio en entregarse ha sido el de la modalidad de ensayo y crítica. También concedido ex aequo a Emilio La Parra por Fernando VII. Un rey deseado y detestado (Tusquets) e Isabel Barceló Chico por Mujeres de Roma, Heroísmo, intrigas y pasiones (Sargantana).

En el siglo XVI hubo un momento crucial para la vida europea, gracias a un desterrado, que en su casa de campo escribió un retrato crudo y real de su tiempo. Maquiavelo, al hablar de política expuso como se ejercía en realidad: separada de la moral. Fernando VII es un claro exponente de esa política separada de la moral. Un estilo nada edificante. Gracias a una propaganda apañada, lo aclamaban, pero sus actos lo desacreditaron hasta ganarse el apodo de rey felón. La obra de La Parra es una invitación a la aventura, una provocación, pero sobre todo invitación al conocimiento.

Una biografía rigurosa que no puede desligarse de otras obras del autor, un relato científico que nos sumerge en una secuencia de intrigas a través de sus 745 páginas y se convierte en una biografía de referencia.

Emilio Laparra ha hablado de la seriedad de los jurados y cómo han percibido la intencionalidad. Una biografía, también las dramáticas, es una forma de hacer historia que quita el olor a muerto y da viveza.

Para comenzar a hablar de Mujeres de Roma, Heroísmo, intrigas y pasiones de Barceló se ha leído un fragmento intenso del inicio de la obra, sobre Agripina, una mujer que fingió no saber que su propio hijo había intentado asesinarla para salvar su vida. Como han destacado, los vencedores escriben la historia, el poder escribe la historia y todos conocemos a los hombres notorios que habitaron Roma, pero no a las mujeres. El secular silenciamiento de la mitad de la humanidad se pone con frecuencia de manifiesto. Y aunque la legislación obliga a la igualdad, hace falta personas que equilibren la balanza. Y esta obra lo hace.

Cubre un vacío, una aportación valiosa a lo que ya sabíamos de Roma. Pero no se trata de una obra oportunista fruto de una moda ni algo improvisado. Es el trabajo de toda una vida como ha confesado la propia autora. Un trabajo al que le debe el nacimiento de muchas de sus obras de ficción anteriores. El esfuerzo de documentación previo fue tremendo; las horas de estudio, exhaustivas.

Pero, además del rigor, lo que sorprendió al jurado fue la fluidez narrativa, el riesgo de situarse en el límite frágil entre el ensayo y la narrativa. El lenguaje es fluido y literario, pero fiel a la historia. Un trabajo de investigación contado de una forma original, amena, interesante.

La autora ha recogido emocionada el galardón y ha confesado que con este acto cierra una navegación que comenzó en 2002. Era dramático e injusto que no se hablara de mujeres en una ciudad de tanta memoria. Y, en cuanto comenzó a estudiarlas, la atraparon, se apoderaron de ella. Podemos aprender en el espejo de otras mujeres. En su luz y oscuridad. Pensaba que los editores lo encontrarían interesante, pero tuvo dificultad para publicarlo porque, a pesar de la relevancia de los personajes de su obra, la que al parecer tenía que ser previamente conocida era ella.

El acto oficial ha sido clausurado por los representantes del ayuntamiento de Rocafort, anfitrión del acto, y de la Consellería de Cultura, que ha expuesto los acuerdos que tiene con el Instituto Cervantes y el Ramón Llull de Lengua y Cultura Catalanas para la difusión de la cultura de la Comunidad Valenciana. Ha sido entonces cuando Ricardo Bellveser se ha permitido hacer un ruego, aplaudido por todos los asistentes: que al igual que hay un premio anual para las artes escénicas, la música y el audiovisual, lo haya para la literatura que se mantiene como bienal.

Muchas caras conocidas del mundo de las letras para arropar a los ganadores, como Gloria de Frutos, María García-Lliberos, Ana Noguera, Elga Reátegui, Raúl Borrás, Blas Muñoz, Alejandro Lillo entre otros muchos, y el sentimiento compartido de que todos los galardonados merecen mucho la pena.

Marta Querol